Tomate en conserva

Uno de los lemas que tenemos que tener en cuenta todos los celiacos es que cuanto más natrual sea un producto mejor.
En mi pueblo hay costumbre de hacer conservas de tomate y, aunque en mi casa no se ha hecho nunca, este fin de semana me he atrevido con ello.
La mejor epoca del año para hacer este tipo de conservas es en verano ya que si no tenemos huerto propio es la estación en la que el tomate es más económico.
Necesitaremos varios recipientes de cristal (de las conservas que vayamos utilizando los guardamos), muchos tomates de la classe de pera ya que son los que tienen más sabor y más pulpa.

Tenemos que escaldar los tomates para poder quitarles la piel con mayor facilidad. Para realizar esto yo he puesto agua a hervir y cuando empezaban a salir las burbujas he apagado el fuego y he vertido los tomates en el agua durante un ratito para que con el calor fuera más fácil limpiarlos. Entonces empezamos a limpiar los tomates (de piel y corazón) hemos de tener en cuenta que no tienen que tener motitas ni nada que nos parezca feo ya que nos puede dañar la conserva. Yo lo he partido por la mitad para ver que estén totalmente limpios y los he ido poniendo en los botes de cristal apretando para que vayan soltando el aire. Cuando los tenemos totalmente llenos los cerramos bien y los ponemos a hervir. Es aconsejable envolver los tarros con un paño ya que al hervir el agua pueden topar entre si y se pueden romper. Como veis yo no lo he puesto ya que solo me salieron 5 botes y quedaban entre si bastante espacio y pensé que no chocarían, tube suerte!!!

Lo ponemos a hervir y cuando el agua hierve contamos 30 minutos. Pasado este tiempo lo sacamos y lo ponemos boca abajo para ver si hemos cerrado correctamente los tarros y los dejemos así hasta que estén bien fríos y hayan hecho el vacio. Es normal si al sacarlos del agua oímos un pequeño silbido, es el vacio. Si pasado este tiempo algún bote ha perdido liquido es que no estaba bien cerrado y lo tenemos que consumir rápidamente, lo mejor es guardarlo en el frigorífico y utilizarlo en 2-3 días.

 Y ya esta ya tenemos nuestra propia conserva casera sin gluten, aditivos ni conservantes para consumir durante un año. Se de gente que este tipo de conservas le aguantan incluso hasta 5 años. Hemos de tener en cuenta que si al abrir el bote huele mal no hicimos bien el proceso o pusimos el tomate dañado y tenemos que desechar la conserva.
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